9 sept. 2009

En La Bitácora De Los Poetas: Quemados.

Y después de enlistar los pendientes del día de hoy, decidí ahuecar el ala y empezar con alguno de ellos, decidí que fuera el pago de los servicios.
Pagué la luz, el gas y el seguro del carro.
Creo que es todo, pensé y me dirigí hacia la oficina de nuevo.
En el camino decidí fumarme un delicioso y cancerigeno cigarrillo.
Una fumada… Que delicia.
Dos fumadas…Creo que es buena marca.
Tres, cuatro, cinco, etc.
Y así hasta que el cigarrillo se terminó.
Al querer tirar la colilla bajé un poco la ventanilla, y al arrojarla llegó una ráfaga de viento y metió de nuevo la colilla al carro, depositándola entre mi espalda, mi trasero y el respaldo del asiento. Quemó, y en serio.
Como iba circulando por el Libramiento Noreste, que es una carretera donde el 95% de los que circulan por ahí son camiones de carga pesada y a alta velocidad, aunado a eso que no hay mucho acotamiento, no pude parar inmediatamente, así que opté por revolcarme cual lombriz en jabón.
Lo cómico fue que con tanto revoloteo, la colilla, aun encendida, se introdujo en mi pantalón.
Imagínense la escena: Yo, a la orilla de la carretera, con una centena de camioneros pasando por un lado y tratándome de sacar una colilla encendida de mi pantalón.
La colilla por fin salió y después de un largo, muy largo suspiro de alivio, subí a mi auto y continué con mi camino, no sin antes soltar una sonora y gran carcajada.
Estas cosas solo me pasan a mí. :D

Saludos a todos.

No hay comentarios: