4 ago. 2010

Quisiera.

Quisiera poder matar sin tener miedo a que me maten después.
Quisiera poder amar sin el miedo de que me lastimen luego.
Quisiera poder ser la mujer más mala del mundo sin miedo al juicio final.
Quisiera poder calcular exactamente cuánto viviré para repartir mi tiempo.
Quisiera comprar siempre solo la comida que comeremos. Odio tirar comida a la basura.
Quisiera poder odiar sin arrepentirme.
Quisiera saber si esa gente que tanto me afecta realmente recibirá su castigo.
Quisiera poder encontrar un lugar en este mundo donde pueda vivir mi hija y que nada la lastime.
Quisiera realmente herirte, entrar a lo más vulnerable de tu vida y minar tus cimientos.
Quisiera odiar.
Quiero odiar.
Pero aun no puedo.
Hoy no.

¿Las personas de mal corazón se arrepentirán de serlo?
¿En su lecho de muerte realmente se darán cuenta del mal que causaron?
¿Lo harán?
Y si lo hacen ¿servirá de algo?
En los últimos dos años me he preguntado muy a menudo que es mejor, ser una persona buena y tranquila y que todo el que no es como tú te dañe, te ofenda, pase sobre ti como si fueras nada, o ser un ser ruin, sin valores del que todos tengan miedo de afectar, por que sabrán que les irá mal.
La historia dice que es mejor ser temido que amado.
El hombre siempre lastimará a lo que lo ama y no a lo que lo pueda lastimar.
El regla universal, siempre le temes más a lo que te hace daño a ti que a el daño que puedas causar.
Hay una frase que me atormenta por las noches desde hace ya un buen tiempo.
“el dinero se acaba y lo pendejo queda”
Cada que la pienso me entra una rabia capaz de matar a la persona que la dijo con tal alevosía y ofensa, por eso suelo recordarla cuando y donde no tenga los medios para salir y cometer una locura.

¿Me estaré volviendo loca?
¿Qué me pasará?
Ya no sueño al dormir.
Poco escribo porque todo cuanto escribo me parece cursi.
Las fotografías comienzan a parecerme nostálgicas.
Ni siquiera la música logra apartarme de mis pensamientos como solía hacerlo.
Tal vez solo estoy cansada, el enterarme de cosas del pasado me afectan demasiado.
Tal vez solo necesite irme a casa y dormir un poco, tal vez el hada de los sueños decida visitarme hoy.