11 sept. 2010

¿Dios es grande y bondadoso o es Rencoroso?
No lo se.
Lo que si sé es que cuanto he pedido se me ha otorgado, no cuando lo pido, ni cuando lo quiero, nisiquiera de la forma que la pido, pero llega siempre lo que me hace falta, en formas amorfas y distintas a las que esperaba.
En diversas ocaciones he sentido claramente como algo divino me rosa el cuerpo de una manera sublime.
Por ejemplo ayer, no logré salir a la hora que esperaba del trabajo para llegar a casa, bañarme y arreglarme tranquilamente, así que la conducción de mi carro fué más veloz que de costumbre. Al ir por una avenida del municipio de Escobedo se me atravieza una camioneta viejota, de esas tortugas que te dan ganas de sacar la cabeza por la ventanilla y gritarles ¡Quitate wey!, y que solo se te atraviezan cuando más prisa tienes.
No pude revasarlo, no me dejaban y me lo chuté un buen tramo. Al ir llegando al semáforo se va deteniendo y cuando está por cambiár acelera para pasar el y me deja a mi en rojo. #%$/#"$" Chinga tu madre, Pensé.
Yo con mi prisa y tu hijo de p... que no te mueves, me llevo la mano a la frente y de pronto se me acerca un vendedor de rosas.
- Wuerita, ¿No quiere un ramito de gardenias?
- No oiga, ahora no.
- No wuerita, se lo regalo, es que mire, es el ultimo y se me está marchitando y me dá lástima.
- ¿No lo quiere?
- Si oiga, si lo quiero.
- Ándele, tenga.
Mi prisa se detuvo a respirar un momento. Pensé y me di cuenta que de haberme encerrado en mi camino o de haber dejado que un mál gesto facial se apoderada de mi rostro no hubiera recibido ese detalle tan hermoso.
Tomé mi ramito de gardenias, que por cierto, al estár ya abiertas su aroma era más intenso, perfumando el interior de mi auto, aroma que al percibirlo evito fumar dentro solo para no empañar su delicado aroma.
Otra cosa buen que saqué de eso.
Tal vez un minuto más de vida.
Tal vez si seguía mi camino hubiese chocado o atropellado a alguien más adelante.

Cerca de mi trabajo hay un puesto que elotes asados al que ocacionalmente llego a comprar uno, sobre todo por las tardes cuando no logré hacerme de un momento para detenerme a comer.
Un día el antojo de comer uno de esos elotes era tal, que dices "Uta madre, de estár embarazada el cabrón sale con cara de masorca" me cae.
Pero como es costumbre, sobre todo en lo ultimos meses, mis necesidades son menos importantes que mis posibilidades, no pude salir a comprarlo.
A la mañana siguiente me entero que más o menos a esa hora mataron a balazos a unos cabrones que estaban parados comiendo elotes en ese puesto. Hirieron al dueño del puesto y tubo que desaparecerse un tiempo.
Ya está otra vez donde mismo, y estoy segura que los elotes están igual de deliciosos que antes, pero el punto quedó marcado para mi, y si no me tocó, ¿para que me pongo en el tocadero?

Soy una persona afortunada en todos los sentidos, siempre lo he pensado.
Tengo más de lo que merezco y por ello estoy infinitamente agradecida con la vida.
Agradezco los dolores que he tenido, por que me han hecho madurar y cambiar mi formade ver el horizonte.
Agradezo a mis amigos que son una extención de mi, por que para ser mis amigos tengo que encontrar algo de mi en ellos, de no ser así, no lo serían.
Agradezco los amores y desamores, por que me han hecho ver la capacidad tan enorme que tengo de amar y de ver lo fuerte que soy.


Chingado, tengo hambre...
Se me antoja un elote asado. Ajajajaajajajajajaj.
Bye.

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